En aguas salobres, allí donde el mar se introduce con la marea en el río, aparecen especies que se han adaptado a esa indiferencia entre el territorio del agua dulce y la marina. Allí encontraremos robalizas, también llamadas lubinas, que cuando alcanzan tamaños superiores a los dos kilos ya merecen el nombre de róbalos o robalos, pero entonces buscan las aguas libres del mar. En ese tránsito entre los dos mundos acuáticos se encuentran también las sollas, los múgeles y las anguilas y las mismas truchas asalmonadas que hacen parte de su vida en el mar y otra en el río.
La lubina, pasa por el horno, donde se asa con una guarnición vegetal, o simplemente en sal.
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